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miércoles, 15 de octubre de 2025

LA JUSTA IRA DE DIOS


  “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra la impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifestado, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de Él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.” (Romanos 1:18-19)

En su presentación del evangelio, Pablo empieza explicando las razones que han motivado la justa ira de Dios contra el hombre y demuestra la culpabilidad de éste: 

PRIMERA RAZÓN: DIOS SE HA REVELADO Y NO LE HAN CREÍDO

Dios se ha manifestado a la humanidad a través de su Creación. El universo refleja el poder y la perfección de su Creador. No hay excusas, pues la Creación de Dios es evidente y tangible. No obstante, desde que el hombre desobedeció a Dios en el jardín del Edén, han surgido mentes que, con una lógica completamente ilógica, atribuyen la Creación a una explosión cósmica, la teoría del Big Bang. Otros la adjudican a la evolución. En definitiva, todas estas teorías absurdas buscan anular la realidad de un Dios omnipotente y negar su existencia.

LA SEGUNDA RAZÓN: EL HOMBRE LE HA DADO LA ESPALDA A ESA REVELACIÓN

El hombre le ha dado la espalda a Dios y Dios ha descargado su ira visible contra él. En los siguientes pasajes podemos constatarlo:

1. Adán y Eva, vieron la gloria de Dios, estuvieron cerca de Él y hablaban con Él. Después de pecar, se escondieron de Dios. Le dieron la espalda. (Génesis 3:6-7)

Ira de Dios: Les echa del Paraíso, los condena a muerte eterna y maldice la tierra. (Génesis 3:15-19)

2. Al multiplicarse el hombre, vio Dios que la maldad era mucha en la tierra (Génesis 6:5)

Ira de Dios: Envía un diluvio que destruyó todo lo que tenía vida (Génesis 7:21)

3. El orgullo del hombre cree que puede llegar al cielo sin necesidad de la ayuda de Dios, entonces deciden construir la torre de Babel. (Génesis 11:4)

Ira de Dios: Confunde el lenguaje de toda la tierra. (Génesis 11:9)

4. Sodoma y Gomorra caen en la depravación completa, la inmoralidad sexual es insufrible. (Génesis 18:20)

Ira de Dios: Envía fuego y azufre, destruye a las dos ciudades y a sus habitantes. (Génesis 19:24)

5. El pueblo de Israel continuamente violenta las leyes morales de Dios (Génesis Cap. 30 al 56)

Ira de Dios: Israel es sometido a esclavitud en Egipto, por 430 años. (Éxodo 12:40)

6. El pueblo de Israel, después de ser liberado por Dios, de la esclavitud, le da la espalda y hacen un becerro de oro para adorarle como a un dios. (Éxodo 32:7-8)

Ira de Dios: Se encendió la ira de Dios e hirió al pueblo, matando ese día a 23000. (Éxodo 32:35 y 1ª Corintios 10:8)

El Antiguo Testamento detalla numerosas ocasiones en las que la humanidad se alejó de Dios y cómo Él respondió con ira y sin misericordia. Sin embargo, los ejemplos mencionados son suficientes para ilustrar este punto.

7. Llegamos al Nuevo Testamento y vemos que Dios le muestra su gloria al hombre, una vez más. Envía a su Hijo unigénito: le humillan, le escarnecen, le rechazan y le crucifican. Hoy también le siguen rechazando, tanto incrédulos como practicantes de falsas religiones cristianas.

LA TERCERA RAZÓN: EL HOMBRE NO HA GLORIFICADO A DIOS NI LE HA DADO GRACIAS

¿Qué significa glorificar a Dios? Es confesar que Jesucristo es Dios y Señor de nuestra vida. (Filipenses 2:11) Que sólo por medio de Él podemos ser salvos y tener vida eterna.

Dios siente ira por la humanidad que ha rechazado a Su Hijo y ejecutará su juicio el “Día de la ira de Dios.”

LA CUARTA RAZÓN: EL HOMBRE SE ENVANECIÓ EN SUS RAZONAMIENTOS

Dice Pablo: “se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido, profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible.” (Romanos 1:21-23)

El hombre, impulsado por su rechazo a un Dios de ira y juicio, comenzó a utilizar su mente distorsionada para tejer argumentos filosóficos que cuestionan la existencia de ese Dios en el que los elegidos hemos creído, o lo contradicen tal como lo describe la Biblia. Rechazan la idea de que la Biblia sea la Palabra de Dios santa e infalible; es más, ni siquiera Satanás proclamaría tal absurdo. Sin embargo, el hombre, con su mente oscurecida, profiere tantas absurdidades que incluso Satanás se repugna ante la idea de acogerlos en su dominio.

Estas reflexiones humanas, bajo la influencia de una mente confundida, han llevado a la formulación no sólo de teorías filosóficas sin fundamento, sino también de religiones que han creado un dios benevolente, que no sanciona el pecado y permite que cada quien actúe según sus propios deseos. Un dios a imagen y semejanza del hombre.

Nadie ha visto a Dios, ya que es Espíritu, y el hombre ha intentado reducir a Dios a su propio nivel, creando con sus manos esculturas humanas para representarlo. La intención perversa detrás de esto es convencer a los ingenuos de que Dios es un hombre como nosotros y que su falta de revelación física es propia de un dios vanidoso y arrogante, al estilo de un actor de Hollywood. Sin embargo, los paparazzi astutos han pretendido capturarlo y despojarlo de su divinidad para mostrarlo al mundo en imágenes, las cuales son, por cierto, terribles. Así surgieron las representaciones de un dios con forma humana, con rostro bondadoso y sufriente, que perdona todo. Pero ese no es el verdadero Dios, sino un ídolo creado por la maldad del hombre pecador. Y Dios no perdonará la idolatría.

 El hombre reconocerá su error cuando venga el día de la ira de Dios, como es descrito en el libro de Sofonías 1:14-18.

“Dios está airado contra el impío cada día” (Salmo 7:11), y no perdonará a los hombres que no se arrepientan y que no reconozcan que Él es Soberano y que puede y tiene derecho de gobernar al hombre; porque Él lo creó.

La buena noticia es que DIOS DESEA SALVARNOS DE SU IRA y ofrecernos vida eterna a través de Jesucristo.

Cuando reflexiono sobre la ira de Dios, que con toda justicia podría haberse desatado sobre mí, sólo puedo llorar de gratitud infinita y estar agradecido en todo momento. Si esto no representa nada para quien no cree, claramente no está en los designios divinos ser salvado de tal ira.

Puedes estar seguro de que no te perderás por falta de oportunidad, sino por rechazar la oportunidad que Dios te brinda a través de sus mensajeros, quienes día tras día llevamos el mensaje de salvación a las almas que se han perdido.

La gloria y la honra sean dadas a Dios

 

lunes, 6 de octubre de 2025

QUIÉN ES DIOS Y QUIÉN ES EL HOMBRE


 QUIÉN ES DIOS Y QUIÉN ES EL HOMBRE

Lectura: Romanos capítulos 1-12

Siempre es difícil predicar la Palabra de Dios, y cualquiera que lo haga debería hacerlo con temor y con temblor, entendiendo que sólo podemos hacerlo por medio de la sabiduría de Dios, a través del Espíritu Santo.

Como dice el apóstol Pablo en su carta a los Romanos, debemos ser siervos de Jesucristo, esclavos de Jesucristo, apartados para el evangelio de Dios. Predicar no es un pasatiempo, no es una manera para ser famosos ni para ser felicitados.

Si de verdad anhelamos ser esclavos de Jesucristo y vivir una vida cristiana como a Dios le agrada, es indispensable conocer en profundidad quién es Dios y quiénes somos nosotros.

En los primeros tres capítulos de la carta a los Romanos, Pablo deja muy claro quiénes somos nosotros, nos revela nuestra miseria humana, nuestro pecado. Nos muestra que en nosotros mismos y en nuestras obras, no tenemos ni la más remota esperanza de ser salvos; porque todos nos descarriamos y nos hicimos inútiles delante de Dios. Sepulcros abiertos somos y en nuestro corazón sólo hay maldad y rebelión contra Dios y contra todas sus leyes. Eso es lo que somos todos sin excepción, vasos de barro inservibles que merecemos la condenación eterna. Eso es lo que Dios piensa de nosotros, y dice que todos merecemos estar encerrados, sin esperanza, en la oscuridad eterna.

Entonces, ¿Por qué somos tan insensatos y faltos de entendimiento y nos jactamos de nuestras capacidades, de nuestra inteligencia humana, de nuestra “bondad”? Vergüenza debería darnos sentirnos así delante de Dios, delante de los demás y delante de nosotros mismos, ni siquiera por error deberíamos pensar que servimos para algo.

Luego de enseñarnos qué es lo que somos, en los capítulos 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10 y 11, Pablo nos muestra las misericordias de Dios en la obra de Jesucristo. Después de ocho largos capítulos, para describir la grandeza incomparable de las misericordias de Dios hacia nosotros, en la persona de Jesucristo, Pablo nos dice que basados en las misericordias de Dios debemos vivir como sacrificios vivos, esto significa, una renuncia total a nuestros deseos, a nuestra voluntad, a nuestra propia estima y someternos como esclavos a Jesucristo; porque le pertenecemos, porque fuimos comprados con su sangre preciosa. Nos compró como si tuviésemos algún valor, pero fue por su misericordia y porque nos amó desde antes de la fundación del mundo.

Los verdaderos creyentes no necesitan escuchar sermón tras sermón que dicte reglas de conducta, exhortaciones y MUCHO MENOS, MÉTODOS Y ESTRATEGIAS PARA LLEVAR A CABO PROYECTOS TERRENALES, PORQUE ESTAS ÚLTIMAS ENSEÑANZAS SON DOCTRINAS DE DEMONIOS.

Lo que el creyente debe conocer es la grandeza de Dios, quién es Él, conocer sus atributos revelados en su Palabra. Cuando conocemos los atributos de Dios y su Perfección, entonces nos damos cuenta de que Él es digno de que seamos sus esclavos. Nos damos cuenta de que somos miserables, que somos gusanos de la tierra, y una profunda tristeza y vergüenza invadirá nuestro ser, nacerá la humildad que es indispensable para ser siervos de Dios. Todo orgullo será echado por tierra y nunca más tendremos valor de creernos útiles o merecedores de algo.

Entre más conocemos a Dios, más le amamos. Para conocer los atributos de Dios, es necesario sumergirse en un estudio serio y profundo, de años, porque no es un conocimiento que pueda obtenerse en un cursillo, en un Seminario, en un semestre y menos de un día para otro; porque Dios es infinito.

Cuando conozcamos a Dios, entonces vamos a caminar en santidad y podremos predicar con autoridad. 

Cuando conozcamos al verdadero Dios de la Biblia, entonces vamos a entender nuestra pequeñez, nuestra miseria, y nadie tendrá que enseñarnos ni exhortarnos. Nadie tendrá que decirnos “levante las manos, alabe a Dios, adore al Señor.”

Delante de Dios sólo somos polvo y gusanos de la tierra, no tenemos nada de que jactarnos.

La gloria y la honra sean dadas a Dios.